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16 enero, 2019
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CÉLULAS Y ÓRGANOS DEL SISTEMA INMUNE

Profesor Luis González Hernández.

Cátedra de Microbiología e Inmunología . Facultad de Ciencias Veterinarias -UCV

I.- Introducción

El Sistema Inmunitario de los vertebrados superiores para poder realizar sus funciones de defensa y protección, está constituido por una variedad de células morfológica y funcionalmente diferentes, que se originan a partir de células primordiales pluripotenciales. Todos estos tipos celulares ejercen funciones diversas, interaccionando constantemente entre sí. Dichas interacciones pueden estar mediadas por el contacto físico entre células o bien por la participación de diversos mediadores solubles que ejercen su función sobre aquellas células que poseen receptores específicos.

Las células que forman el sistema inmune se organizan a su vez en tejidos y órganos, los cuales reciben el nombre de «Sistema Linfoide». Los tejidos y órganos linfoides se pueden dividir en primarios o «centrales» y secundarios o «periféricos». Los órganos linfoides primarios son los lugares donde se originan los linfocitos (Linfopoyesis), mientras que los órganos linfoides secundarios son los lugares donde ocurren las respuestas inmunitarias, es decir, que proveen de un ambiente favorable para que esas interacciones celulares desencadenen una respuesta inmunológica eficaz.

II.- CÉLULAS INMUNITARIAS

Las células del sistema inmunitario son las células que tienen alguna participación en la expresión de las respuestas inmunes específicas. La mayoría de ellas son leucocitos de la sangre e incluyen a los «linfocitos», «monocitos-macrófagos», «células NK» y otros tipos llamadas «células presentadoras del antígeno» o simplemente «células accesorias».

II.1.- ORIGEN DE LAS CÉLULAS INMUNITARIAS

Todas las células del sistema inmune se originan a partir de células madres pluripotenciales (stem cells) que se encuentran en la médula ósea, a través de dos grandes líneas de diferenciación: La Línea Linfoide que da origen a los linfocitos T, Linfocitos B y Linfocitos NK y la Línea Mieloide que se encarga de la producción de fagocitos (monocitos-macrófagos, polimorfonucleares neutrófilos) y otros tipos celulares como los glóbulos rojos y las plaquetas.

Se sabe que durante este proceso participan diversos factores hormonales y metabolitos producidos por las células estromales los cuales confieren un ambiente adecuado para la maduración y diferenciación celular. Las células linfoides salen de la médula ósea con diferente grado de competencia inmunológica. Es así como los linfocitos abandonan la médula ósea en un estado relativamente inmaduro y completan su proceso de maduración y diferenciación en otros órganos donde adquieren su «competencia» inmunológica. Los monocitos también pasan a la circulación en un estado inmaduro y sólo maduran cuando se establecen en los tejidos (macrófagos).

II.2.- LINFOCITOS

Las células de la línea linfoide son los Linfocitos, los cuales constituyen las principales células efectoras de la respuesta inmunológica. Durante mucho tiempo los linfocitos fueron considerados como elementos inertes e insignificantes de la sangre y de la linfa. En la actualidad se sabe que el linfocito es la célula «directriz» de las actividades de todas las demás células de la respuesta inmunitaria y por lo tanto es la célula responsable de desencadenar la respuesta inmune específica.

Morfológicamente, los linfocitos son células redondas muy parecidas entre sí. Su tamaño oscila entre 6 y 10 mm de diámetro con un núcleo prominente que ocupa casi la totalidad del citoplasma y escasos organelos citoplasmáticos (Fig. No 1). Aunque morfológicamente todos los linfocitos son indistinguibles entre sí, desde el punto de vista de su función existen dos tipos fundamentales de linfocitos: los Linfocitos T y los Linfocitos B. Ambos tipos celulares poseen en su membrana receptores capaces de reconocer el antígeno de una forma específica.

LINFOCITOS T: Una parte de las células precursoras linfoides de la médula ósea emigran al TIMO, donde proliferan y se diferencian para adquirir las características celulares de los linfocitos T. Las células T tienen un receptor de membrana de estructura similar a las inmunoglobulinas, conocido como «Receptor antigénico de las células T (TCR, del inglés T- cell receptor). Mediante este receptor, los linfocitos T son capaces de identificar el antígeno de forma específica. Es importante recordar que el marcador definitivo que caracteriza a una célula linfocítica como Linfocito T es su receptor antigénico o «TCR», pero no es la única molécula de membrana que tienen estas células para realizar su trabajo. Las células T son los linfocitos circulantes que predominan y representan hasta un 80 % de los linfocitos en sangre periférica. Son las células responsables de un tipo de inmunidad que se conoce como «inmunidad celular».

Los linfocitos T de humanos y animales incluyen dos subtipos fundamentales: Los linfocitos T que son portadores de la molécula CD4 en su membrana plasmática los cuales son llamados Linfocitos T CD4+ y los linfocitos T que expresan la molécula CD8 y reciben el nombre de Linfocitos T CD8+. Los T CD4+ corresponden a los linfocitos T cooperadores o Th (del inglés helper) y los T CD8+ a los linfocitos T citotóxicos o Tc.

La función de los Linfocitos Tc (CD8+) es destruir (lisar) las células que presentan péptidos extraños al organismo; por ejemplo, péptidos de virus, pero también son capaces de destruir células tumorales. La función de los linfocitos Th (CD4+) consiste en «ayudar» (cooperar) a que tanto los linfocitos Tc como los linfocitos B y los fagocitos funcionen correctamente; de allí que estas sean las células mas importantes en coordinar y dirigir toda la respuesta inmunológica antígeno-específica.

LINFOCITOS B: El otro tipo fundamental de linfocitos lo constituyen las células B. En los mamíferos, los linfocitos B se diferencian en el hígado durante la vida fetal y en la médula ósea en el adulto. En las aves, estas células maduran y se diferencian en un órgano linfoepitelial adyacente a la cloaca llamado «Bursa de Fabricius».

Los linfocitos B representan cerca del 5 al 15 % del pool circulante en sangre periférica. La principal característica de los linfocitos B es su capacidad para producir «anticuerpos» o «inmunoglobulinas». Estas moléculas expresadas en la membrana, constituyen el receptor específico para el antígeno de las células B (BCR, del inglés B-cell receptor). La mayoría de las células B humanas que circulan en la sangre expresan dos isotipos de inmunoglobulinas en su membrana plasmática: IgM e IgD. Las células B que producen IgG, IgA e IgE se encuentran en su mayor parte en la médula ósea, los ganglios linfáticos y el bazo y no aparecen en la circulación. De los linfocitos B no se han descrito subtipos.

Los linfocitos B originan una respuesta conocida con el nombre de respuesta inmunológica de tipo humoral, siempre mediada por inmunoglobulinas que funcionan como anticuerpos. La activación de los linfocitos B debido al contacto con un antígeno da lugar a su división y maduración en forma de células plasmáticas (plasmocitos) las cuales son capaces de sintetizar y secretar anticuerpos específicos para el antígeno que indujo su formación.

LINFOCITOS NK: Las células NK (Natural Killer) son un pequeño subgrupo de linfocitos con actividad citotóxica o citolítica innata. Se diferencian de las células T y B en que carecen de moléculas de reconocimiento antigénico (TCR) e inmunoglobulinas de superficie (BCR). Estas células son capaces de aniquilar células tumorales y también suelen ser citotóxicas para las células infectadas por virus.

Morfológicamente las células NK son linfocitos grandes granulares los cuales se caracterizan por poseer un tamaño que varía entre 11 y 16 mm. El núcleo puede ser un poco mayor que los linfocitos pequeños; pero la diferencia en el tamaño celular obedece en gran parte a una mayor cantidad de citoplasma el cual posee abundantes gránulos azurófilos. En la Figura No 2 se puede apreciar la morfología de una célula NK correspondiente a la de un linfocito grande-granula.

III.- SISTEMA FAGOCÍTICO DE MONONUCLEARES Y POLIMORFONUCLEARES

III.1.- SISTEMA MIELOIDE MONONUCLEAR

Las células que integran el Sistema Fagocítico de Mononucleares (antes, Sistema Retículo Endotelial) pertenecen a la línea o serie mieloide. Tienen su origen en las células progenitoras indiferenciadas de la médula ósea (stem cells), las cuales se diferencian dentro de la misma y luego pasan a la sangre periférica como Monocitos, estos permanecerán en la circulación durante cierto tiempo (semanas) y luego se distribuyen en los diferentes tejidos en donde van a diferenciarse en Macrófagos. Estas células son muy ubicuas ya que se encuentran distribuidas en diferentes tejidos y órganos así como también asociadas a los vasos sanguíneos y al endotelio vascular. El Sistema Fagocítico Mononuclear incluye a los monocitos de la sangre y a los macrófagos residentes en los diversos tejidos tales como: Células de Kuppfer en el hígado, Células Mesangiales Intraglomerulares en el glomérulo renal, Macrófagos Alveolares en el pulmón, macrófagos de membrana serosas (peritoneales). Los macrófagos que colonizan el sistema nervioso reciben el nombre de Microglia y los de los huesos Osteoclastos.

Las funciones que desempeñan estas células dentro del sistema inmune se basan en capturar y destruir a los patógenos mediante un proceso conocido como «fagocitosis», y esto es lo que hacen los fagocitos precisamente. Cuando un fagocito se encuentra con un patógeno puede hacer lo siguiente: 1) lo fagocita y digiere, y 2) avisa mediante factores solubles a otras células para que le ayuden a combatir la infección y para reparar el posible daño que el patógeno haya ocasionado. De este modo los fagocitos profesionales pueden «procesar y presentar» a los antígenos para dar inicio a respuestas inmunitarias específicas.

Por lo general son células grandes que contiene un núcleo prominente y citoplasma abundante con granulaciones. (Figura No 3).

III.2.- SISTEMA MIELOIDE POLIMORFONUCLEAR

Otro gran grupo de células con actividad fagocítica lo constituyen los Granulocitos Polimorfonucleares también conocidos como «Polimorfos» (PMN). Estas células tienen un tamaño menor y una vida media menor que la de los macrófagos (días). Morfológicamente se diferencian en que presentan un núcleo multilobulado típico y un mayor contenido de gránulos en su citoplasma. Los granulocitos se encuentran en la sangre de donde pasan a los tejidos luego de estímulos que inducen su adherencia a la pared de los vasos sanguíneos y su posterior migración al espacio extravascular. Responden, por tanto, a diversos agentes quimiotácticos como productos bacterianos y citoquinas. La función primordial de los polimorfonucleares es la fagocitosis.

Según reaccionen sus gránulos frente a ciertos colorantes histológicos los granulocitos se clasifican en Neutrófilos, Eosinófilos y Basófilos, aunque sólo los primeros son fagocitos profesionales. Figura No 4

Figura No 4

Los Neutrófilos (PMN neutrófilo) constituyen cerca del 90 % de los PMN circulantes. Su principal función es la de intervenir en los procesos de fagocitosis. Los neutrófilos poseen dos tipos principales de gránulos . Los gránulos primarios (azurófilos) son lisosomas que contienen hidrolasas ácidas , mieloperoxidasa y lisozima. Los gránulos secundarios o específicos contienen lactoferrina además de lisozima. Todas estas sustancias contenidas en los gránulos poseen potentes actividades contra los microorganismos, en otras palabras, los neutrófilos son capaces de fagocitar y destruir directamente diversos patógenos como bacterias, virus y hongos. Son fagocitos profesionales.

Los Eosinófilos: constituyen del 2 al 5 % del total de granulocitos PMN circulantes. Su concentración aumenta enormemente bajo determinadas circunstancias como procesos alérgicos y parasitosis. Aunque tienen la capacidad de fagocitar y destruir a los microorganismos ingeridos, esta no es su función primaria. El eosinófilo es mas bien un profesional en liberar sustancias que son tóxicas para ciertos parásitos.

Los Basófilos: Son los leucocitos PMN que se encuentran en menor cantidad en la sangre (menos del 0,2 % de los PMN circulantes) se caracterizan por poseer gránulos que se tiñen con lo colorantes básicos, adquiriendo un color azul-violeta. Intervienen en los procesos alérgicos. Los Mastocitos o Células Cebadas que se encuentran en el tejido conjuntivo y en el epitelio de la mucosas, comparten muchas propiedades con los basófilos. Algunos autores señalan a los basófilos como «verdaderas minas del sistema inmne». Al pisarlas, el patógeno las activa y explotan liberando grandes cantidades de mediadores inflamatorios preformados o substancias con actividad farmacológica que provocan inflamación en los tejidos.(Fig. No 5)

IV.- CÉLULAS PRESENTADORAS DEL ANTÍGENO

Las células presentadoras del antígeno (APC) son una población heterogénea de células que participan en la fase de inducción de la respuesta inmune, como lo es la interacción con el antígeno. Este es un paso esencial para que ocurra la respuesta ya que capacita a los linfocitos para «encontrar y reconocer» las moléculas antigénicas y por lo tanto para activarse en forma específica contra esos antígenos. Las células presentadoras del antígeno «profesionales» mas importantes son las células dendríticas o dendrocitos, los fagocitos mononucleares (monocitos y macrófagos) y los linfocitos B. Todas estas células tienen una característica común: una gran capacidad de captar antígenos del medio que las rodea, mediante endocitosis o fagocitosis innata. Las células dendríticas de la piel se llaman Células de Langerhans, y su trabajo consiste en engullir patógenos y llevarlos a los ganglios linfáticos para presentarlos a los linfocitos T. Los linfocitos B también pueden actuar como células presentadoras al captar los antígenos que reconoce su receptor BCR.

V.- CÉLULAS INMUNITARIAS Y REGULACIÓN NEUROENDOCRINA

Durante los últimos años, diversos estudios han señalado que existen mecanismos de comunicación bioquímica entre los sistemas nervioso, endocrino y el sistema inmunitario. Estos estudios muestran que las células de los tres sistemas presentan receptores en común para neurotransmisores, hormonas y citoquinas, además de que poseen la capacidad de sintetizar y secretar las mismas moléculas tales como citoquinas y neuropéptidos. De este modo el sistema inmunológico no solamente es capaz de modular sus propias respuestas sino que también interactúa con los sistemas nervioso y endocrino regulando sus funciones. Se sabe que las células inmunitarias expresan receptores para factores hipotalámicos como el CRF, hormonas como ACTH, glucocorticoides y norepinefrina y también para neuropéptidos. Estudios mas recientes han demostrado que las células inmunitarias activadas también pueden, por si mismas, sintetizar y secretar neuropétidos y hormonas (encefalinas, endorfinas, CRF, ACTH).

VI.- ÓRGANOS DEL SISTEMA INMUNE

Las células que forman parte del sistema inmune se organizan en órganos y tejidos (Figura No 6). Esta estructuras reciben el nombre de Sistema Linfoide. Los órganos linfoides desde el punto de vista anatómico son de dos tipos: a) órganos con cápsula bien definida (bazo, timo, ganglios linfáticos) y b) acumulaciones difusas de tejido linfoide asociado a las mucosas, (MALT).

Desde el punto de vista funcional los tejidos y órganos linfoides se clasifican en Primarios o Centrales (médula ósea, timo y bolsa de Fabricio) y Secundarios o Periféricos (bazo, ganglios linfáticos y MALT). Los órganos linfoides primarios son los sitios principales de «linfopoyesis» y en ellos se generan y maduran los linfocitos T (timo) y B (hígado fetal, medula ósea fetal y adulta). La médula ósea en los mamíferos, la bolsa de Fabricio en las aves y el timo en ambos, se consideran órganos linfoides primarios o centrales porque en ellos las células linfoides, específicamente los linfocitos, adquieren el grado de diferenciación y especialización que requieren para el adecuado desempeño de sus funciones inmunológicas. Los órganos secundarios o periféricos son los sitios donde ocurre el contacto entre las células linfoides y los antígenos. El contacto entre estos elementos induce la proliferación celular y la síntesis de los mediadores solubles de la respuesta inmune (anticuerpos y citoquinas).

VI.1.- ÓRGANOS LINFOIDES PRIMARIOS O CENTRALES MÉDULA ÓSEA:

La médula ósea es un tejido formado por islotes de células hematopoyéticas situados en el interior de los huesos, responsable de la producción de elementos formes de la sangre. Se ha demostrado que la médula ósea hace una doble contribución al sistema linfoide, genera linfocitos que luego de madurar participan en la respuesta inmunológica primaria a nivel de los tejidos linfoides periféricos y recibe muchos linfocitos recirculantes, lo cual la convierte en un importante ambiente para la respuesta inmunológica secundaria. Histológicamente se distinguen dos compartimientos en la médula ósea: el «compartimiento vascular» y el «compartimiento hematopoyético».

El compartimiento hematopoyético está ubicado entre lo senos vasculares ; es la fuente de eritrocitos, plaquetas, granulocitos, monocitos y linfocitos, que como ya hemos mencionado, derivan de una célula progenitora indiferenciada común. De todos estos tipos celulares solo los linfocitos, monocitos y granulocitos actúan como células efectoras en la respuesta inmunológica, siendo los linfocitos los principales protagonistas, en tanto que las células de la serie eritroide (glóbulos rojos) y megacariocítica (plaquetas) a menudo son el «blanco» de la respuesta inmunológica.

TIMO: El timo es un órgano bilobulado de forma piramidal ubicado en el tórax , es el tejido donde maduran los linfocitos T. Estructuralmente está formado por una región cortical y una región medular . A la corteza llegan los precursores de los linfocitos T que salen de la médula ósea y allí se dividen y se diferencian hasta llegar a linfocitos T maduros en la médula tímica. El órgano está rodeado por una cápsula de tejido conectivo de la cual se desprenden trabéculas que lo dividen en pequeños lobulillos y dentro de los cuales hay numerosos vasos sanguíneos. El tejido tímico está constituido por tejido epitelial infiltrado por linfocitos siendo mas abundantes a nivel de la corteza. Las células epiteliales producen diferentes hormonas y mediadores químicos que participan en los procesos de maduración y diferenciación de los linfocitos pre-T que llegan al órgano. Algunas hormonas tímicas actúan «in situ» , otras viajan a la médula ósea y a la sangre donde continúan ejerciendo su efecto en la maduración de las células T. Algunos autores consideran al Timo como el órgano central mas importante en la inmunogénesis en los primeros años de vida y en la conducción total del sistema inmunológico durante el resto del período vital del organismo, controlando las funciones de «homeostasis, vigilancia y defensa».

Aparte de su importante papel como órgano primario del sistema inmunitario, tradicionalmente, el timo se ha considerado como un órgano endocrino, ya que en él se producen las hormonas tímicas que incluyen la Timosina-a, la Timulina-Zn, el Factor humoral tímico y la timopoyetina. En los últimos años, diferentes trabajos han indicado que el timo es un órgano clave entre el sistema inmune y sistema endocrino. Las evidencias que han contribuido con este concepto son la descripción de que la función hormonal del timo es regulada por diferentes hormonas tales como la Tiroxina, la Triiodotironina, la Prolactina, la GH, los Opioides y los Esteroides.

VI.2.- ÓRGANOS LINFOIDES SECUNDARIOS O PERIFÉRICOS

Los órganos linfoides periféricos mas importantes son:

BAZO: El bazo es el tejido linfoide que posee una estructura especializada para filtrar la sangre, por lo cual está ubicado en el paso del torrente sanguíneo. Es un órgano ovoide, rodeado de una cápsula fibromuscular gruesa, con trabéculas que lo penetran y dividen. En el bazo se distinguen dos regiones la pulpa roja y la pulpa blanca. La pulpa blanca la constituye el tejido linfoide que participa en la generación de respuestas inmunes frente a los antígenos que circulan por la sangre. La pulpa roja participa en la eliminación de células envejecidas o deterioradas como los eritrocitos, granulocitos y plaquetas. La función inmunológica del bazo reside en la pulpa blanca ya que allí se encuentran todos los tipos celulares necesarios para generar respuestas inmunes celulares y humorales (linfocitos T, B, células NK, macrófagos etc.) además de la estructura histológica necesaria para su correcta interacción mutua.

GANGLIOS LINFÁTICOS: Son órganos linfoides secundarios que forman parte de una red y están organizados en grupos a lo largo del cuerpo (sistema linfático). Morfológicamente son estructuras ovoideas cubiertas de una cápsula de tejido conectivo de la que parten travéculas que lo dividen en porciones irregulares. Esta cápsula está perforada en diferentes lugares por vasos linfáticos aferentes. En el hilio del órgano convergen uno o mas vasos linfáticos eferentes junto con los vasos sanguíneos y nervios.

En los ganglios linfáticos vamos a tener una representación de todas las células que participan en la respuesta inmune, esto es, linfocitos y macrófagos principalmente. Los ganglios linfáticos poseen como funciones básicas la filtración de los antígenos que circulan por la linfa y que provienen de los espacios intersticiales, de tal manera que esos antígenos al entrar en contacto con las células inmunocompetentes den inicio a una respuesta inmunológica destinada a la eliminación de los mismos. Cuando una sustancia extraña entra al organismo a través de la piel o las mucosas, esta pasa a la sangre a través de la linfa, la cual la conduce a un ganglio linfático.

Un ganglio linfático está dividido en: área cortical con linfocitos B, área paracortical con linfocitos T y área medular que contiene linfocitos T, B, macrófagos y células plasmáticas. En el área de linfocitos T se encuentran abundante número de células dendríticas presentadoras del antígeno que emigraron de la piel o de las zonas de contacto con el antígeno para presentar el antígeno a los linfocitos T del ganglio linfático regional correspondiente.

VI.3.- TEJIDO LINFOIDE ASOCIADO A LAS MUCOSAS (MALT):

Son agrupaciones de tejido linfoide no encapsulado situado en la lámina propia y áreas submucosas del tracto gastrointestinal (amígdalas y placas de Peyer), vías respiratorias y tracto genitourinario. Representan una línea defensiva a nivel de las superficies mucosas del organismo. A este nivel encontramos mecanismos protectores como la secreción de anticuerpos tipo inmunoglobulina A (IgA) la cual contribuye a impedir la entrada de microorganismos infecciosos. También existen linfocitos intraepiteliales cuya función pueden ser la defensa de las células epiteliales del hospedador infectadas por ciertos virus o bacterias.

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