20 Aniversario de la Psiconeuroinmunología en Venezuela
29 mayo, 2018
MODIFICACIONES DEL SISTEMA INMUNOLOGICO EN LA DEPRESION
16 enero, 2019

Epigenética y pobreza: Ser pobre es bueno, ser rico es malo

“Por mucho tiempo, la figura del yuppie estresado, bramando órdenes por uno o varios teléfonos, promoviendo o cancelando reuniones y quedándose hasta altas horas de la noche en la oficina hasta morir de un ataque al corazón, fue un estereotipo de la modernidad.” “Pero eso era antes de los estudios de Whitehall: una serie de investigaciones sobre funcionarios públicos británicos, comenzadas en la década de 1960, concluyeron en que la verdad es precisamente la contraria. Quienes se encuentran en la parte superior de la jerarquía social tienen una vida menos estresante y más saludable. Paro cardíaco y muerte prematura por cualquier causa es la prerrogativa de los subordinados.” “Estos resultados han sido confirmados muchas veces, tanto en las sociedades humanas como en otras especies de primates organizados según fuertes jerarquías sociales. Pero mientras el fenómeno está ya bien entendido, hasta ahora los mecanismos biológicos subyacentes no se conocían.” “Un estudio recién publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, arroja hoy algo de luz sobre el asunto.

En efecto, un grupo de investigadores liderado por Jenny Tung y Yoav Gilad en la Universidad de Chicago, analizó los efectos de la situación social en los macacos Rhesus, que por experiencia se sabe que constituyen el equivalente en el simio­ de los resultados de los estudios de Whitehall. En ambos casos, el alto riesgo de enfermedad entre los individuos ubicados en la parte inferior del montón, sugiere que las respuestas bioquímicas de un status inferior afectan el sistema inmunológico de las creaturas.” “Esas respuestas, a su vez, dependen de los cambios en la manera como los genes se expresan. Aunque estudiar este fenómeno en los seres humanos significaría manipular las jerarquías sociales, lo que resultaría difícil, y probablemente no ético, puede, sin embargo, hacerse en los monos, tal como hicieron los investigadores.” “Los doctores Tung y Gilad tomaron un grupo de 49 macacos hembras de rango medio (las hembras fueron elegidas por una gran cantidad de trabajo previo sobre las jerarquías animales que se ha realizado con ellas) y lo dividieron en grupos de cuatro o cinco. Los investigadores fueron capaces de controlar la posición relativa de cada individuo en el grupo por el orden en que fue introducido (los monos recién introducidos casi siempre adoptan un papel subordinado a los miembros del grupo ya existente). Una vez establecidas las jerarquías, el equipo llevó a cabo ciertas pruebas sobre las células en la sangre, en un intento por determinar el efecto del rango social de cada macaco en su bioquímica y, en particular, sobre cómo el rango influye en la actividad de los genes.” “La respuesta fue muy significativa: los doctores Tung y Gilad observaron la expresión de 6.097 genes en cada animal (30% del total del genoma de un mono, o, para el caso, de un humano), buscando correlaciones entre clase social y la actividad genética, cosa que lograron en 987 genes. Algunos de estos fueron más activos en individuos de alto rango social mientras que otros lo fueron en los de bajo rango. La relación era lo suficientemente clara como para proceder también a la inversa, es decir, dada una muestra de sangre y ninguna otra información, era posible predecir el status de un individuo dentro de su grupo con una precisión del 80%.” “La siguiente pregunta era qué hacían en realidad todos estos genes. La respuesta, para una porción sustancial de ellos, era que regulan ciertos aspectos del sistema inmune: los individuos de bajo status mostraron en particular niveles altos de actividad en los genes asociados a la producción de variadas células responsables de la inmunidad y factores de señalización química, como aquellos que tienen que ver con la inflamación (una respuesta inmunológica general que produce hinchazón de los tejidos y aumento de la actividad inmune de las células de la zona afectada). Aunque los investigadores no examinaron explícitamente la salud de los simios, la inflamación crónica, generalizada, es un factor de riesgo de las personas en relación a una larga lista de dolencias que van desde problemas de corazón hasta la enfermedad de Alzheimer.” “Por último, el equipo investigó los mecanismos que subyacen a estas diferencias en la expresión genética. De acuerdo con trabajos anteriores, encontraron que los individuos de alto y bajo rango mostraron diferentes niveles de capacidad de respuesta a la clase de hormonas llamadas glucocorticoides, que regulan la actividad del sistema inmune y la respuesta al estrés. También encontraron cambios en la mezcla de células dentro del sistema inmune mismo de los animales. Pero lo que es nuevo e intrigante, es que han descubierto, por primera vez, evidencias de que un fenómeno conocido como cambio epigenético está presente.” “La epigenética ­en la actualidad uno de los más candentes temas de la biología molecular­ es un proceso mediante el cual los genes se activan o desactivan por la presencia o ausencia de estructuras químicas llamadas grupos metilo y acetilo.

Pues bien, los investigadores encontraron que los patrones de metilación fueron sistemáticamente diferentes en los animales de alto y bajo rango social. Estos cambios críticos generalmente se transmiten en la división celular a las células hijas, y así se perpetúa durante toda la vida del animal.

Al punto de que la marcación epigenética está implicada en el establecimiento del status social y este puede ser mantenido por las células del animal en su proceso de duplicación.” “Quienes creen en el progreso, sin embargo, se alegrarán de saber que la epigenética no es necesariamente un destino.

Los grupos metilo pueden ayudar a mantener el statu quo, pero si este se ve interrumpido por acontecimientos externos susceptibles de ser eliminados para suplantarlos por unos nuevos.” “Los doctores Tung y Gilad descubrieron tal cosa porque algunos de sus monos protagonizaron un cambio de estado dentro de sus grupos. Cuando ello ocurrió, siguieron también cambios rápidos en la expresión genética correspondiente al nuevo status. La nueva situación no tardó en llegar. Los que se libraron de su humilde ubicación podían empezar a cosechar los beneficios en su salud casi de inmediato.” “Como ocurre con cualquier estudio en animales, sus resultados no pueden ser trasladados automáticamente a los seres humanos. Sin embargo, sí proporcionan señales que los investigadores que trabajan con seres humanos pueden usar. En particular, el experimento asegura que siendo el rango social el único factor cambiante, ello proporciona importantes evidencias de que la cadena de causalidad va desde el bajo estatus social, a través de un sistema inmunitario alterado, a un estado de salud inferior, y no al revés.” “La mejor medicina es, pues, la promoción. Prosperar y vivir más tiempo.”

Para acceder al artículo original publicado por la Universidad de Chicago: http://www.uchospitals.edu/news/2012/20120409-social-stress.html

Comments are closed.